El Email y los SMS

Con la adopción del uso cotidiano del e-mail y el envío de mensajes de texto por la red celular, surgió la necesidad de intentar humanizar ese intercambio. En una conversación cara a cara, una frase llega acompañada de gestos, miradas, pausas y expresiones que nos permiten decodificar el mensaje y las intenciones de quien nos habla. Pero en una pantalla, un “ok” puede sonar amigable, seco o frío. Un chiste puede parecer agresivo. Una respuesta breve puede confundirse con enojo. La comunicación digital era rápida e inmediata, pero también carecía de emoción, gestos o tonos, todas señales clave para la correcta interpretación.

El origen de los Emoticones

En 1982, Scott Fahlman, investigador de Carnegie Mellon, propuso usar :-) para marcar mensajes en broma y :-( para los que no lo eran. Así nacieron los emoticones, pequeñas caritas gestuales hechas con caracteres comunes. No eran imágenes, sino texto puro. Ridículos si los comparamos con el mar de opciones que tenemos disponible hoy, pero en su momento lograron orientar de manera muy simple el tono de un mensaje.


En Japón, la combinación de caracteres disponibles permitió crear formas más expresivas, como (^_^) o (T_T). Estos se llamaron kaomoji. A diferencia de los emoticones occidentales, no había que girar la cabeza para leerlos. Eran expresivos, directos y muy cercanos a la cultura visual del manga.


El gran salto llegó con los teléfonos móviles japoneses de fines de los años noventa.


La empresa NTT DOCOMO desarrollaba i-mode, un servicio de Internet móvil. En ese entonces, las pantallas eran muy chicas, escribir era incómodo y hacía falta una forma más simple de comunicar información, emociones y acciones. Shigetaka Kurita, parte del equipo de i-mode, propuso usar pequeños pictogramas que sintetizaran gestos y conceptos de una forma más amena y eficiente.


Así fue que, entre 1998 y 1999, diseñó un conjunto de 176 emoji para NTT DOCOMO. Cada uno debía entrar en una grilla mínima de 12 por 12 píxeles. Había soles, nubes, corazones, trenes, teléfonos, caras, signos y objetos cotidianos. Así nacieron los emoji.


La palabra emoji viene del japonés: e significa imagen y moji, carácter. No viene de “emotion”, aunque la coincidencia parezca perfecta.


Original Emojis by Kurita

Los emojis originales de Kurita eran pequeños pictogramas de 12 por 12 píxeles. Representaban gestos, emociones, estados del clima, medios de transporte, objetos cotidianos y símbolos simples pensados para comunicar más rápido en las pantallas reducidas de los teléfonos móviles japoneses. En 2016, el conjunto original de 176 emoji de NTT DOCOMO fue incorporado a la colección del MoMA, Museum of Modern Art de Nueva York.


Los emoji fueron un éxito total en Japón, pero al principio tenían un problema: cada operadora usaba su propio sistema. Un símbolo enviado desde un teléfono podía no verse bien en otro. Podía aparecer como un cuadrado vacío, cambiar de forma o directamente perderse.


Ahí entró Unicode Consortium. Como vimos en un artículo anterior, Unicode es el estándar que permite que los caracteres digitales funcionen de manera consistente entre dispositivos, idiomas y sistemas operativos. Cuando los emoji fueron incorporados a Unicode, dejaron de depender de una operadora japonesa y pasaron a formar parte de una infraestructura global.


Los emojis originales de Kurita están exhibidos actualmente en el MoMA, Museum of Modern Art de Nueva York.


En 2010, Unicode incorporó un conjunto amplio de emoji basado en los sistemas japoneses. Desde entonces, un mismo emoji puede viajar entre plataformas, aunque cada empresa lo dibuje con su propio estilo. Por eso una cara puede verse distinta en Apple, Google, Samsung o Microsoft, pero seguir representando el mismo carácter.


La adopción por parte de Apple, Google, Android, redes sociales y aplicaciones de mensajería hizo el resto. Lo que había nacido como una solución para pantallas pequeñas se convirtió en un lenguaje visual cotidiano.


Con el tiempo, los emoji también empezaron a reflejar debates culturales de diversidad, tonos de piel, género, familias, profesiones, accesibilidad y representación. Desde 2015, por ejemplo, existen modificadores de tono de piel para varios emoji humanos.


Hoy los emoji no aparecen al azar. El Consorcio Unicode evalúa propuestas según criterios concretos. En términos técnicos, una propuesta de nuevo emoji no se aprueba solo porque una idea parezca simpática o popular. Debe presentarse ante Unicode mediante un formulario formal y cumplir con factores de selección. Entre ellos se evalúa si el emoji tendría un uso esperado alto, si representa una idea visualmente distinguible, si funciona en tamaños pequeños, si no puede resolverse con emoji ya existentes y si aporta un concepto suficientemente amplio como para justificar su codificación.


Luego, la propuesta es revisada por el grupo de trabajo especializado en emoji de Unicode. Solo una parte muy pequeña de las propuestas avanza en el proceso. Si finalmente se aprueba, el emoji se incorpora al estándar y queda disponible para que las distintas plataformas —como Apple, Google, Microsoft o Samsung— lo implementen con su propio diseño visual.