¿Sabías que Bluetooth debe su nombre a un rey vikingo real llamado Harald “Bluetooth” Gormsson?

Harald vivió en el siglo X y pasó a la historia por lograr unir territorios que estaban divididos y en conflicto, como Dinamarca y Noruega, y también conectar mundos distintos al impulsar el paso del paganismo nórdico al cristianismo.


Su apodo, “Diente Azul”, probablemente surgió porque tenía un diente oscuro o dañado, un rasgo tan distintivo que terminó convirtiéndose en su identidad.


Harald no solo unió reinos, consolidó una identidad compartida entre pueblos que antes eran rivales. Esta unificación fue tan significativa que se considera uno de los pasos clave para la formación de una Escandinavia más cohesionada, marcando un cambio histórico en la región.


Siglos después, esa misma idea de unión inspiró a ingenieros de Ericsson, una empresa escandinava nacida en Suecia, cuando buscaban una tecnología capaz de conectar dispositivos sin cables. En ese momento, necesitaban una solución que permitiera la interoperabilidad universal entre distintos dispositivos, evitando la fragmentación de estándares que complicaba la comunicación tecnológica. Llamaron a esta conexión “Bluetooth” en honor al rey Harald que representaba la unión, para el símbolo combinaron dos runas (los signos del antiguo alfabeto nórdico), la Haglaz (H) y la Bjarkan (B), iniciales de Harald Bluetooth, uniéndolas en una sola forma, dando así nacimiento a uno de los símbolos más potentes de conectividad que usamos a diario millones de personas, sin saber que cada vez que activamos esta tecnología, estamos conectando también con una historia de cientos de años de antigüedad.

Runas H & B